En ese esquema se puede entender que los jubilados sean un gasto para el presupuesto estatal. ¿Será que los economistas los consideran gasto porque “no aportan nada”? Piense por un minuto en su padre o en usted que ha venido trabajando desde joven, (no importa si en una fábrica o para un banco) y le han venido pagando su sueldo y con ello ha venido aportando a su futura jubilación; además ha pagado el IVA en sus compras de alimentos, bebidas, seguro médico, en todo lo que compra; hasta ahora ha pagado la luz, el gas, el agua; ha participado como ciudadano en las elecciones, contribuye con su trabajo al desarrollo del país, al crecimiento de la empresa donde trabaja…

Hasta que se jubila. Y ahí se transforma mágicamente en una carga para el Estado. Como si no hubiera hecho nada durante tantos años, de un día para otro es una carga.

Es éste el discurso de muchos economistas como Guillermo Nielsen o Carlos Melconian, al solo efecto de mencionar algunos. Pero el problema no es lo que crean ellos, (por mí pueden creer que la tierra es plana apoyada sobre cuatro elefantes) el asunto es que LO VENDEN como LA VERDAD, como si su saber técnico fuera la única forma de pensar. Lo que no nos dicen es que la técnica no contempla lo humano.

Hagamos un ejercicio reflexivo. Le propongo mirarlo con otros ojos. Podemos reconocer que desde las tablas contables uno se ve tentado a pensar la jubilación como gasto (ya que está en la columna de erogaciones y no en la de ingresos). Esa es una posibilidad. Pero ¿qué pasa si lo pensamos como una devolución de lo que ha venido aportando al país con su trabajo? Qué sucede si pensamos la jubilación como una devolución de lo que entregó al país durante su vida activa y que ahora, por cuestiones de naturaleza (empezamos a envejecer y en este punto digamos que no somos eternos) sigue usted aportando pero desde otro lugar. Tal como lo hacen miles de adultos mayores que siguen aportando: algunos desde el lugar de abuelos, otros siguen en actividad a otro ritmo, otros no tienen tanta suerte y están más ocupados en su salud). El punto aquí es que cada uno de ellos son personas y continúan con sus vidas, no son números como pretenden las columnas contables o el Excel de Juan José Aranguren.

El aumento que recibirán las jubilaciones será un triste recuerdo de las palabras del diputado de EMPEOREMOS Pablo Tonelli, cuando dijo en medio del debate por el cambio de la fórmula de la movilidad jubilatoria en diciembre del 2017 “LOS JUBILADOS VAN A PERDER PLATA, NO PODER ADQUISITIVO”.

Como nos tiene acostumbrados EMPEOREMOS (de hermosas palabras, presentes maravillosos, paraísos terrenales y futuros luminosos, que se convierten en cenizas del presente), el poder adquisitivo del que habla el diputado se quedó en diciembre del 2017, no llegará a diciembre del 2018, (y no piense que me gusta hacer profecías, pero al ritmo que vamos…) Al igual que los salarios volvemos al viejo apotegma de otras épocas no muy pasadas: LOS SALARIOS VAN POR LA ESCALERA, LOS PRECIOS POR EL ASCENSOR.