De de las tarifas ya no se habla. El dólar, las Lebacs, el FMI ocuparon la atención del país, como si las boletas de la luz, el gas y el agua hubieran dejado de llegar a los consumidores. ¡Vaya casualidad el procesamiento de Cristina! Cada vez que EMPEOREMOS tiene alguna dificultad, el poder judicial procesa o encarcela algún exfuncionario y cuando la cosa viene muy complicada “procesamos a Cristina”. Debemos de reconocer que la decisión adoptada por el juez Ercolini quedó opacada por el Fondo.
Todo lo dicho nos pone en una vieja disyuntiva: veremos si otra vez, como en épocas anteriores, se imponen los números o las personas. Sabemos que esto no depende del azar, o de la buena suerte o de la decisión de algún dirigente iluminado. Como siempre depende de nosotros, de hacernos cargo de las decisiones que tomamos o de nuestra indiferencia, de hablar con el vecino y de discutir si los jubilados son un gasto o son personas. A las empresas no le podemos pedir sensibilidad, porque no son personas, los humanos podemos ser sensibles, ¿será que nos gobiernan empresa? En ese caso tendría sentido que le saquen el medidor y dejen sin luz a una jubilada de 91 años que no pagó la boleta de 26.000 pesos que le llegó. ¿En que habrá derrochado la abuela tanta energía?, habrá que preguntarle al presidente.